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El regreso de la mafia de la moda

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Abrigos desmesurados, trajes cruzados, rayas diplomáticas y especial atención a los detalles. Vuelve el estilo Al Capone.

El regreso de la mafia de la moda
  • El estilo Capone se está imponiendo en la calle sin ni siquiera darnos cuenta.

  • No solo los hombres de negocios vuelven a vestir como la mafia de principios del siglo XX, también los más jóvenes lo reivindican para vestir el concepto gang.

  • Aquí todas las pruebas del regreso de la mafia de la moda, la de la sastrería opulenta.

Siempre hemos sentido cierta fascinación por la mafia, aunque no es todo lo recomendable que se espera de un admirado. Rebuscando el porqué en la cabeza, podemos determinar que son dos los motivos principales que consiguen que, en nuestro ideario, la mafia sea mala pero mole. Por un lado, supone una cierta revisión del sueño americano. La mayoría de sus líderes provenían de familias humildes y terminaron amasando cantidades indecentes de dinero y manejando los hilos de la ciudad. Mira Al Capone, hijo de un peluquero que acabó convirtiéndose en el rey de Nueva York. Por otro lado está la opulencia de su ropa. No había mejor manera de demostrar su (sucio) éxito, de enseñar al mundo que ahora sí tenían dinero para gastar que la pompa y el aparato. Lo que viene siendo un nuevo rico a principios del siglo XX, que conoce la imagen que quiere proyectar, pero se pasa de vueltas ejecutándola.

mafia

El gánster se diferencia del hombre bien vestido de principios del siglo pasado en pequeños detalles que son determinantes, y lo peor (o mejor) de todo es que las pasarelas recuperan en parte este espíritu para vestirlo en 2018, cien años después.

El ocaso del streetwear y el inicio de la era de los hombres elegantes es una realidad. No es algo que vaya a suceder de manera súbita, lo de abandonar el chándal y pasarse al traje regio, digo, pero sí es un camino que se ha iniciado. A las pruebas nos remitimos. Por tanto, se puede decir que estamos en los albores de una nueva etapa en la que se premiará a corto plazo la opulencia de un buen traje, de un abrigo bien cortado, del exceso de tejido frente a la relajación de una sudadera y un vaquero.




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