Monumentos de Europa que son una maravilla

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CASTILLO DE NEUSCHWANSTEIN

El más excéntrico de los castillos construidos en Alemania por Luis II de Baviera, “el rey loco”, se levanta como una fantasía medieval ideada por el propio monarca, quien siguió a pie de obra el proyecto y plasmó en él su visión romántica y lunática del mundo, amén de su amor por las óperas de Wagner, que inspiran en gran medida su decoración onírica.

Imagen del castillo de Neuschwanstein, Alemania

CIUDAD AMURALLADA DE DUBROVNIK

La antigua Ragusa romana es hoy una ciudad del todo imprescindible de la costa mediterránea. Dentro de sus poderosas murallas se palpa el poso de una historia de más de mil años que la ha adornado con palacios, cúpulas, conventos y callejas con mucho sabor que, tras una minuciosa restauración, vuelven a lucir en todo su esplendor.

Imagen de la ciudad amurallada de Dubrovnik, Croacia

LAS UNVIERSIDADES DE OXFORD Y CAMBRIDGE

Las Universidades de estas dos coquetas ciudades al Norte de Londres, ambas fundadas en la Edad Media, han llegado a nuestros días como un símbolo de la tradición y la excelencia, el prestigio y la cultura de Gran Bretaña y, por extensión, de la vieja Europa. La vida estudiantil sigue presidiendo el día a día de ambas, en cuyos colleges se han formado grandes personajes de todos los tiempos.

Imagen aérea de la universidad de Oxford

PLAZA ROJA DE MOSCÚ Y EL KREMLIN

El corazón y el cerebro de Moscú y, por qué no, de toda Rusia queda alojado en la enormidad de su famosa plaza Roja, el antiguo mercado de la ciudad, a cuyos lados se distinguen las cúpulas de la bellísima catedral de San Basilio o la muralla de la ciudadela del Kremlin, testigo de excepción de la historia del país.

Plaz Roja de Moscú  y Kremlin (Rusia)

COLISEO

Su nombre verdadero es el anfiteatro Flavio, pero todos le conocen como el Coliseo, la obra más representativa de la Roma clásica e icono indiscutible de esta ciudad vibrante y descarada que se adorna en cada una de sus esquinas de la grandeza del Imperio vastísimo desde el que contagió su cultura a Occidente.

Imagen del Coliseo de Roma

PUENTE CARLOS DE PRAGA

Este célebre puente regala una de las estampas mas bucólicas de la ciudad, puerta principal de acceso a la capital checa, que atesora el mayor conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: nada menos que 900 hectáreas de callejuelas y plazas con solera, iglesias, palacios, jardines, museos y cúpulas repartidos por sus cinco barrios imprescindibles.

Así luce el Puente Carlos de Praga (República Checa)

LA ALHAMBRA

Ciudadela, fortaleza y residencia de los sultanes nazaríes, la Alhambra luce como el legado más sublime de la cultura de Al Andalus. Cierto que, con varios millones de visitantes al año, no siempre es fácil degustarla con el sosiego con que lo hicieran antaño sus dueños y señores, pero su refinamiento y su sensualidad siguen deslumbrando igual de inspiradores a todos los que se acercan a Granada.

Imagen del interior de La Alhambra de Granada (España)

TORRE EIFFEL

Es el gran símbolo de París y eso que nació con controversia cuando fue construida en 1889 para la Exposición Universal y a punto estuvo de ser destruida en varias ocasiones. Gracias que no lo fue, porque ahí está el monumento más visitado del mundo. Subir a sus 300 metros de altura es una experiencia única que nadie quiere perderse en la capital del Sena.

La torre Eiffel de París

ACRÓPOLIS

Durante el llamado Siglo de Oro de Pericles, el V a.C. se convirtió en la cuna de la civilización occidental. El teatro, la filosofía o la democracia dieron sus primeros pasos junto a la roca sagrada de la Acrópolis, el símbolo de Atenas y de toda una cultura que, desde las alturas de sus templos, observa la ciudad entera vibrar a sus pies.

Acrópolis, un símbolo lleno de historia en Atenas

MONASTERIO DE LOS JERÓNIMOS

Obra cumbre del estilo manuelino, el monasterio situado en el marinero barrio de Belém fue erigido con los beneficios del comercio de especias que le granjearon a Portugal los descubrimientos que sus navegantes hicieron de otros mundos. Su excepcional ornamentación arquitectónica hacen de él un ineludible en cualquier escapada a Lisboa.

Monasterio de los Jerónimos de Lisboa

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