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Yácatas de Tzintzuntzan

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La capital del gran imperio purépecha fue Tzintzuntzan, cuyo nombre significa “lugar de colibríes”. La ciudad, que se calcula llegó a tener 40,000 habitantes, data de alrededor de 1325 y fue fundada por el cacique Tariácuri, el primer gran rey purépecha; quien unió a las tribus rivales que habitaban la región del gran lago de Pátzcuaro en una liga tripartita conformada por Tzintzuntzan, Ihuatzio y Pátzcuaro.

Desde Tzintzuntzan se administró el imperio que se extendía desde la parte meridional del estado de Guanajuato, hasta el curso inferior del río Balsas en el estado de Guerrero, y desde los altos de Toluca hasta la región del lago de Chapala en Jalisco.

A los templos-píramide purépecha se les conoce como yácatas. Las más antiguas sólo tenían un cuerpo rectangular, pero las últimas que se construyeron agregaban edificios redondos en la cima; éste es el caso de las que se encuentran en Tzintzuntzan, unificadas como una enorme construcción que se usaba para celebrar ceremonias religiosas.

Al borde del edificio se han encontrado personajes importantes enterrados, acompañados de ofrendas con objetos de uso cotidiano y joyas de sorprendente manufactura.

Pero otra vez, los purépechas, se distinguen del resto de las culturas de México, pues sus métodos de construcción son sui géneris para la época. El interior de las yácatas no consistía en piedras y tierra, como en las pirámides de otros pueblos, sino en capas sueltas de piedras recubiertas después con lápidas labradas provenientes de una piedra volcánica llamada yanamu, y unidas con arcilla.

Desgraciadamente, de las cinco yácatas que existían sobre la plataforma de 425 metros de largo por 250 metros de ancho, la mayoría no son ahora sino ruinas, siendo el abandono y el paso del tiempo algunos de los factores más importantes en su deterioro.

Aún así, las yacatas de Tzintzuntzan, sobreviven como el testimonio arquitectónico de una civilización que fue más que un poderoso imperio, sino una cultura extraordinaria que forma parte del peculiar rostro de los michoacanos en la actualidad.




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