La moda siempre ha sido un reflejo de la sociedad, pero por mucho tiempo, la industria de la moda se limitó a un estándar estrecho de belleza. Las pasarelas y las campañas de las grandes casas de moda se centraban en un modelo único de cuerpo delgado, piel clara y características eurocéntricas. Sin embargo, algo está cambiando. En los últimos años, la moda ha comenzado a evolucionar hacia una mayor inclusión, celebrando la diversidad en formas que antes parecían impensables. Pero, ¿realmente estamos viendo un cambio profundo o es todo una estrategia de marketing?

Las grandes marcas y diseñadores, conscientes de la creciente demanda de una representación más amplia, han empezado a incorporar una gama más diversa de modelos en sus pasarelas y campañas. Las modelos de tallas grandes, las personas de diferentes etnias y géneros, e incluso aquellos con discapacidades, ahora tienen un lugar en las principales colecciones. De hecho, la moda de alta costura ha comenzado a incluir modelos de tallas más grandes, como ocurrió en desfiles de marcas como Valentino y Christian Siriano, que ya son conocidos por celebrar la belleza en todas sus formas.
Pero no todo es tan sencillo como parece. Si bien la visibilidad de cuerpos y rostros diversos está aumentando, algunos se preguntan si este cambio es real o simplemente una táctica de marketing para atraer a un público más amplio. La industria sigue luchando con la idea de que la moda, especialmente la alta costura, debe representar una estética universalmente atractiva, lo que a veces se traduce en una “diversidad seleccionada”, en lugar de una representación genuina de todos los tipos de cuerpo y origen.
A lo largo de los años, hemos visto cómo campañas como la de “Body Positivity” han sido abrazadas por marcas como Aerie y Dove, que promueven la belleza sin filtros ni retoques. Sin embargo, el cuestionamiento persiste: ¿realmente todas las marcas están comprometidas con la inclusión o solo están aprovechando una tendencia para ganar popularidad?
Y aunque las pasarelas ahora celebran más la diversidad, aún hay obstáculos que enfrentan muchos modelos. La industria de la moda sigue estando dominada por ideales de belleza que no siempre corresponden con la realidad de la mayoría de las personas. Muchas veces, los cambios visibles en la inclusión son solo superficiales, sin que haya una verdadera transformación en las estructuras que rigen las decisiones de diseño, producción y marketing.
¿Qué falta entonces para que la moda sea realmente inclusiva? Primero, una mayor apertura para aceptar cuerpos de todas las formas, tamaños y edades. Segundo, una representatividad más profunda de etnias, orígenes y géneros, no solo en las pasarelas, sino también en los puestos directivos y en la creación de colecciones. Y finalmente, dejar de ver la diversidad como una estrategia de marketing y empezar a verla como un cambio de paradigma necesario para el futuro de la industria.
En resumen, si bien es cierto que estamos viendo avances en la diversidad en la moda, todavía queda mucho trabajo por hacer. Es necesario que la industria se comprometa a celebrar todas las identidades, tamaños, etnias y géneros de una manera auténtica y continua. La verdadera inclusión no es una moda pasajera, sino una necesidad que debe seguir evolucionando para reflejar la diversidad real del mundo en que vivimos.