La Biblia nunca menciona que fueran tres; el número se asumió por la cantidad de regalos entregados.
Sus nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar, no aparecen en el texto bíblico y surgieron siglos después en la tradición cristiana.
Originalmente no se les llamaba reyes, sino magos, una palabra que hacía referencia a sabios o astrólogos de Oriente.
La estrella de Belén ha sido interpretada como un fenómeno astronómico, como una conjunción de planetas, aunque no existe consenso científico.
Cada regalo tenía un significado simbólico: el oro representaba la realeza, el incienso la divinidad y la mirra la humanidad y el sufrimiento.
En algunas representaciones antiguas, los Reyes Magos simbolizan a los tres continentes conocidos en la antigüedad: Europa, Asia y África.
La tradición de dejar regalos el 6 de enero se popularizó en España y luego se extendió a América Latina.
En la Edad Media, se creía que los Reyes Magos protegían a los viajeros, por eso eran invocados antes de emprender un camino largo.
La Rosca de Reyes está relacionada con antiguas fiestas romanas dedicadas al dios Saturno, que luego se adaptaron al cristianismo.
En varios países, el Día de Reyes es más importante para los niños que la Navidad, ya que es cuando reciben la mayoría de sus regalos.

