Roma se convirtió este 23 de enero en el epicentro mundial de la moda y la elegancia para despedir a uno de sus más grandes íconos: Valentino Garavani, quien falleció a los 93 años en la capital italiana. El diseñador fue homenajeado con un emotivo funeral celebrado en la Basílica de Santa María de los Ángeles y de los Mártires, un recinto histórico que estuvo a la altura de la grandeza de su legado.

La ceremonia, sobria pero profundamente simbólica, reunió a figuras clave del universo fashion y cultural. Donatella Versace, Tom Ford, Anna Wintour, Alessandro Michele y Anne Hathaway acudieron para rendir tributo al hombre que redefinió la elegancia femenina durante décadas y convirtió al rojo Valentino en un emblema universal de sofisticación y poder.

Durante el servicio, el ambiente estuvo marcado por el respeto, el silencio y la admiración colectiva hacia una trayectoria que transformó la alta costura del siglo XX. Valentino no solo vistió a reinas, actrices y primeras damas; también construyó una estética reconocible al instante, basada en líneas impecables, romanticismo y una visión atemporal del lujo.

Su partida deja un vacío enorme en la industria, pero también una herencia creativa que seguirá influyendo en generaciones de diseñadores y amantes de la moda. Roma lo despidió como lo que siempre fue: un maestro absoluto del estilo, cuya obra trascendió tendencias para convertirse en historia.

