La Virgen de la Tosquera, la esperada película basada en los cuentos de la escritora argentina Mariana Enriquez, se estrenó recientemente en salas de cine, posicionándose como uno de los largometrajes más impactantes del año tanto por su propuesta de terror como por su mirada crítica a la historia social de Argentina.
Dirigida por Laura Casabé y basada principalmente en los relatos “La virgen de la tosquera” y “El carrito”, incluidos en el libro Los peligros de fumar en la cama, la película combina elementos de horror sobrenatural con una potente narrativa social ambientada en el verano de 2001, justo antes y durante el estallido de violencia, protestas y la profunda crisis económica y social argentina que marcó a toda una generación.
La historia sigue a tres amigas —Natalia, Mariela y Josefina— que se enfrentan no solo a las pasiones y celos propios de la adolescencia, sino también a un clima social asfixiante que refleja la incertidumbre y miedo de una sociedad al borde del colapso. En este contexto, lo sobrenatural irrumpe como una metáfora potente del desamparo y la vulnerabilidad vividos por muchas personas durante aquella época, mientras lidian con el deseo, la pérdida y la violencia cotidiana.
Del relato literario al cine: una adaptación con profundidad social
La propuesta cinematográfica de La Virgen de la Tosquera no se limita al terror clásico; la directora Laura Casabé ha señalado que su objetivo era usar el género como herramienta para abordar cuestiones sociales profundas sin caer en la simple sensación de miedo. En entrevistas recientes, Casabé ha señalado que en Argentina existe una sensación de “repitencia de crisis” que, a su juicio, se siente similar a la vivida en 2001 —fenómeno que la película explora con matices políticos, económicos y emocionales.
La cinta también destaca por su enfoque en la sexualidad femenina, el deseo, la amistad y la forma en que la juventud enfrenta un contexto de precariedad que trasciende lo individual para convertirse en un reflejo de la sociedad. La adaptación fue codirigida junto al guionista Benjamín Naishtat, quien ayudó a transportar esos elementos del texto original de Enriquez a la pantalla.

Estreno y recepción
La Virgen de la Tosquera se estrenó en Argentina el 15 de enero de 2026 y ha comenzado a proyectarse en distintos circuitos de cine latinoamericano, incluyendo salas en ciudades como La Plata, donde la película ha tenido una fuerte presencia en taquilla y ha sido amplificada por el boca a boca y la crítica especializada.
Además de su impacto doméstico, la película ya había iniciado su recorrido internacional con proyecciones en festivales de renombre como Sundance y Sitges, donde fue elogiada por su mezcla de terror, drama adolescente y comentario social, consolidando a Casabé como una de las voces emergentes más originales del cine contemporáneo argentino.
Una propuesta cinematográfica con doble lectura
Lo que distingue a La Virgen de la Tosquera de otras películas de terror es su capacidad para convertir el miedo en una herramienta de reflexión sobre la crisis económica, las fracturas sociales y el miedo omnipresente en la vida cotidiana de quienes vivieron ese período histórico. En lugar de ser un simple ejercicio de género, la producción utiliza el horror para explorar cómo la historia de un país puede infiltrarse en la adolescencia, el deseo y las relaciones humanas.
Con un elenco liderado por Dolores Oliverio, Fernanda Echevarría y Luisa Merelas y una narrativa que entrelaza lo real y lo fantástico, La Virgen de la Tosquera se perfila como una de las películas más comentadas y analizadas de lo que va de 2026, tanto por su enfoque estético como por su mensaje social y cultural.

