Carlota, la hija de Carolina de Mónaco, protagonizó una de las reapariciones más comentadas de la temporada durante el desfile de Chanel, una de las casas de moda más emblemáticas del mundo. Con un look impecable y esa elegancia natural que la distingue, la royal monegasca no solo acaparó flashes por su presencia, sino también por la compañía que eligió para este momento tan simbólico: Carole Bouquet, su exsuegra.

La imagen no pasó desapercibida. Ambas posaron juntas, relajadas y con una evidente complicidad, enviando un mensaje claro y poderoso: aunque la relación sentimental entre Carlota y Dimitri Rassam llegó a su fin a finales de 2024, los vínculos afectivos y familiares permanecen sólidos. Tras siete años de relación y un hijo en común, la separación se dio de manera discreta, fiel al estilo reservado que siempre ha caracterizado a la pareja.
Este reencuentro en el universo Chanel —firma con la que Carlota mantiene una estrecha relación desde hace años como embajadora— fue leído por muchos como una muestra de madurez emocional y de respeto mutuo. En un mundo donde las rupturas suelen venir acompañadas de tensiones públicas, Carlota demuestra que es posible reinventarse sin romper puentes.

Entre moda, elegancia y gestos que hablan más fuerte que cualquier declaración, la royal confirma que atraviesa una nueva etapa personal, serena y segura, rodeada de afectos que trascienden el romance. Un momento que no solo celebra el estilo, sino también la inteligencia emocional.

