¿Los alimentos antiinflamatorios pueden afectar tus resultados en el gimnasio?

¿Los alimentos antiinflamatorios pueden afectar tus resultados en el gimnasio?

La inflamación desempeña un papel importante cuando se trata de desarrollar músculo.

Como probablemente hayas visto en redes sociales, la inflamación descontrolada puede ser perjudicial para la salud. La inflamación crónica se ha asociado con diversos problemas, desde daño en los tejidos hasta enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, en esta conversación suele omitirse un punto clave: no toda la inflamación es negativa.

“Ahora existe mucha sensibilidad en torno a la palabra ‘inflamación’”, explica Joshua T. Goldman, médico especialista en medicina familiar y deportiva de UCLA. “Hay mucho ruido alrededor del tema, pero si la elimináramos por completo, el cuerpo no podría reparar adecuadamente sus estructuras”.

Un ejemplo claro ocurre en el desarrollo muscular. Para ganar masa muscular, el cuerpo necesita una respuesta inflamatoria aguda. “Sin inflamación, la sobrecarga del ejercicio no se traduciría en aumento de tamaño, fuerza o función muscular”, señala Brian Andonian, profesor asistente en la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke.

A continuación, especialistas explican por qué la inflamación es esencial para la salud y si los productos antiinflamatorios pueden interferir en el crecimiento muscular.

Diferencia entre inflamación aguda e inflamación crónica

Diversos factores influyen en los niveles de inflamación del cuerpo, explica Tamiko Katsumoto, especialista de la Universidad de Stanford. Entre ellos se encuentran el estilo de vida, la alimentación, el estrés y la exposición a contaminantes ambientales.

Existen dos tipos principales de inflamación: aguda y crónica.

La inflamación aguda es una respuesta temporal del sistema inmunológico. Se activa cuando el cuerpo enfrenta una lesión, infección o estrés puntual, movilizando células de defensa para reparar el daño. Esta respuesta es esencial para la recuperación del organismo.

“Es clave para combatir infecciones, sanar lesiones y prevenir que células dañadas evolucionen de forma peligrosa”, explica Andonian.

El problema surge cuando esta respuesta no se detiene.

“La inflamación se vuelve crónica cuando el sistema inmunológico no logra apagarse”, añade el especialista. En este estado, el organismo permanece en alerta constante, lo que puede afectar la recuperación y aumentar el riesgo de enfermedades a largo plazo.

Cómo el ejercicio genera inflamación beneficiosa

El entrenamiento de fuerza es un ejemplo claro de inflamación aguda positiva. Durante el ejercicio, los músculos sufren microlesiones que activan el sistema inmunológico para iniciar su reparación.

“Tras el entrenamiento, células inmunitarias eliminan el tejido dañado y, posteriormente, el cuerpo activa procesos de recuperación que permiten la reparación y el crecimiento muscular”, explica Andonian.

Este equilibrio es fundamental: la inflamación es necesaria para progresar, pero en exceso o en ausencia puede afectar los resultados.

“Tanto un exceso de inflamación como una respuesta insuficiente pueden interferir con la recuperación y limitar las mejoras en rendimiento y masa muscular”, concluye el especialista.