El Potrillo superó su concierto de hace 17 años al que acudieron 200 mil personas

El Potrillo convirtió a Guadalajara en un gigantesco escenario donde la música mexicana, el Mundial y el orgullo tapatío se fusionaron en una noche que quedará para siempre en la memoria de Jalisco.
Guadalajara volvió a demostrar por qué es considerada una de las grandes capitales de la música en México. La Glorieta La Minerva fue el escenario donde más de 270 mil personas se reunieron para vivir La Serenata Más Grande del Mundo, un espectáculo gratuito encabezado por Alejandro Fernández como parte de los festejos de Vibra Jalisco, en el marco de la Copa del Mundo.
Tras el éxito alcanzado días atrás por Maná, que reunió a cerca de 170 mil asistentes, existía la expectativa de que “El Potrillo” rompiera cualquier pronóstico. Lo consiguió. No solo superó aquella convocatoria, sino que también dejó atrás el histórico concierto que ofreció hace 17 años en ese mismo lugar, cuando cerca de 200 mil personas lo acompañaron.
El corazón de Guadalajara se vistió de fiesta con miles de familias, parejas, jóvenes y adultos, además de decenas de visitantes extranjeros que aprovecharon la justa mundialista para sumarse a una noche donde la música regional mexicana fue el idioma que unió a locales y turistas.
Camila Fernández abrió una noche llena de emociones
Minutos antes de las nueve de la noche apareció en el escenario Camila Fernández, quien acompañada de mariachi inició la velada con Pa’ seguir la fiesta. La menor de la dinastía Fernández aprovechó su presentación para rendir homenaje a grandes voces femeninas de la música mexicana y latina, interpretando éxitos de Jenni Rivera y Selena Quintanilla.
El público respondió de inmediato. Su nombre fue coreado una y otra vez mientras la cantante, visiblemente conmovida, agradecía el cariño recibido. Entre lágrimas y con la voz entrecortada presentó al hombre que, aseguró, le enseñó el valor del trabajo y el amor por la música.
El hombre que me enseñó el trabajo, que me enseñó a caminar, a hablar con el corazón y con el lenguaje de la música, poniendo en alto el nombre de México. Reciban con aplausos al hombre más importante de la música mexicana, mi padre, Alejandro Fernández
Entonces comenzó uno de los momentos más esperados de la noche. Al ritmo de “No me sé rajar”, mientras la voz de Vicente Fernández anunciaba a su hijo entre aplausos, apareció Alejandro Fernández para iniciar oficialmente La Serenata Más Grande del Mundo.
Un homenaje eterno a Vicente Fernández y una noche llena de invitados
Desde los primeros minutos, Alejandro dejó claro que el concierto también sería un homenaje para su padre, Vicente Fernández, a quien recordó como el máximo ícono musical de Jalisco.
Temas como “Estos Celos”, “Hermoso Cariño” y “Cascos Ligeros” hicieron que las más de 250 mil voces presentes cantaran al unísono, provocando uno de los primeros momentos memorables de la velada.
La sorpresa no tardó en llegar. Alfredo Olivas apareció en el escenario para interpretar junto a Alejandro “Cobijas Ajenas”, desatando la euforia del público. Posteriormente, el sonorense continuó con “El Precio de la Soledad” y “Con la Novedad”, donde el sonido del acordeón envolvió La Minerva en un ambiente completamente norteño.
La fiesta continuó con éxitos como “Te olvidé”, “Tantita Pena” y “Abrázame”, canciones que fueron coreadas tanto por tapatíos como por visitantes extranjeros, demostrando el alcance internacional de la música del intérprete.
Fue entonces cuando Alejandro tomó unos minutos para dirigirse al público.
¡Viva Guadalajara! La mejor sede mundialista, y no lo digo yo, lo dice el mundo. Guadalajara y todo México hemos demostrado que somos los mejores anfitriones del mundo. Estoy feliz de volver a este escenario, con La Minerva como testigo de los momentos más importantes de la memoria de todos los tapatíos.

