Si hay un enfrentamiento que representa el corazón creativo de los Oscars 2026, es el de Marty Supreme contra Frankenstein. Dos películas ambiciosas, dos estilos radicalmente distintos y una pregunta central: ¿qué cine quiere premiar la Academia hoy?
Marty Supreme, dirigida por Josh Safdie, se posiciona como una de las propuestas más audaces del año. Con Timothée Chalamet en el papel principal, la película explora la obsesión por el éxito, la fama y la autodestrucción en un mundo hipercompetitivo. Su guion original, su ritmo vertiginoso y su montaje la convierten en una experiencia intensa, casi caótica, que ha sido aplaudida por retratar el lado más crudo del sueño contemporáneo.
Por otro lado, Frankenstein, bajo la dirección de Guillermo del Toro, representa el peso del cine clásico reinterpretado con sensibilidad moderna. Protagonizada por Oscar Isaac, la cinta ha sido reconocida por su diseño de producción, fotografía, música y maquillaje. Más que una historia de terror, Del Toro construye una reflexión profunda sobre la creación, la soledad y el rechazo, con una narrativa más pausada pero emocionalmente poderosa.
Mientras Marty Supreme apuesta por la urgencia, el presente y la incomodidad, Frankenstein se apoya en la atmósfera, el simbolismo y la emoción trágica. Ambas destacan en categorías clave, pero conectan con públicos distintos.
El debate está abierto:
¿Debe ganar la película que captura el caos del mundo actual o la que resignifica un clásico para nuevas generaciones?

