La princesa Leonor acaparó todas las miradas durante los Premios Princesa de Asturias 2026 al lucir una joya familiar con más de seis décadas de historia. Se trata de unos elegantes pendientes de rubíes y diamantes que pertenecen a su abuela, la reina emérita Sofía, y que destacan no solo por su belleza, sino también por el profundo significado que guardan para la familia real española.
El origen de estas piezas se remonta a 1962, año en el que la reina Sofía contrajo matrimonio con Juan Carlos de Borbón en Atenas, Grecia. Los pendientes fueron un regalo de su madre, la reina Federica de Grecia, quien quiso obsequiarle una joya especial para una de las etapas más importantes de su vida. Su diseño combina rubíes de intenso color rojo con diamantes, una mezcla que aporta elegancia y un estilo atemporal.
Para la ceremonia de este año, Leonor combinó los pendientes con un vestido burdeos de Hannibal Laguna, creando una armonía entre el tono de las piedras preciosas y su atuendo. La elección convirtió los accesorios en uno de los detalles más comentados de su imagen, pues las joyas habían permanecido durante décadas en el joyero personal de la reina Sofía. Según la revista Vanity Fair, la emérita no se las había prestado anteriormente a otros miembros de la familia.
Más allá de su valor material, estos pendientes representan la conexión entre tres generaciones de mujeres: la reina Federica, quien los regaló; la reina Sofía, quien los conservó durante más de 60 años; y la princesa Leonor, quien ahora los luce en un momento importante de su trayectoria pública. Con este gesto, la heredera al trono demuestra que las joyas históricas pueden trascender las tendencias y convertirse en símbolos de memoria, tradición y legado familiar.

