Madrid pasa del perreo de Bad Bunny a la energía del K-Pop de BTS.

Madrid pasa del perreo de Bad Bunny a la energía del K-Pop de BTS.

La famosa banda surcoreana salda su deuda con España reuniendo a 60.000 fans en el Metropolitano en dos noches consecutivas.

Han pasado seis años desde que BTS, la banda de K-pop más famosa del mundo anunciara un concierto en Barcelona que no llegó a celebrarse porque el mundo se paró por la pandemia. Todo este tiempo, la comunidadARMY española, su legión de seguidores, convirtió la espera en esperanza. La deuda quedó, por fin, saldada con los conciertos del 26 y 27 de junio en el Metropolitano. El estadio se transformó en el epicentro mundial del K-pop, albergando las dos primeras actuaciones de la banda surcoreana en suelo español dentro de su ambiciosa gira internacional ARIRANG.

Desde primera hora de la tarde, miles de veinteañeros y treintañeros llegaban envueltos en banderas de Corea del Sur, camisetas moradas y faldas de colegiala. El fenómeno K-pop tomaba el testigo de Bad Bunny y su estética caribeña apenas dos semanas después de sus 10 noches en el Metropolitano.

La marea de seguidores no solo abarrotó los accesos, sino que convirtió los alrededores en un punto de encuentro lleno de creatividad. Muchos fans acudieron con pulseras, cartas y pequeños regalos para intercambiar o regalar con otros ARMY.

Escenario de 360 grados

BTS arrancó con Hooligan, una de las nuevas canciones de su décimo álbum de estudio. RM, Jin, Suga, J-hope, Jimin, V y Jung Kook irrumpieron en escena rodeados de bengalas de humo rojo, chorros de fuego y un ejército coreografiado de hombres encapuchados. El estadio se convirtió entonces en un océano de lightsticks. Los 60.000 asistentes se dejaban la garganta en las gradas. “Vamos a volvernos locos esta noche, Madrid”, prometieron, antes de continuar con They don’t know ‘bout us.

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Esta gira supone el regreso de la banda tras un parón de casi cuatro años para que sus integrantes realizasen el servicio militar obligatorio de su país.

Una maquinaria de precisión

Dos tercios del concierto estuvieron marcados por ARIRANG, un trabajo que fusiona pop y rap para reflexionar sobre las raíces. Había máscaras tradicionales, danzas inspiradas en el folclore coreano y otras tantas referencias y símbolos reinterpretados desde una estética futurista. Durante la transición de Body to Body a IDOL, medio centenar de bailarines invadió la pista del estadio con banderas y elementos luminosos que transformaron el Metropolitano en una especie de desfile ceremonial.

La recta final fue una sucesión de hits que han arrasado en las radios europeas, como Butter o Dynamite.

“Sois de otro nivel. ¿Por qué no hemos venido antes? Os prometemos no tardar tanto, nos habéis hecho muy felices”, dijeron, frente al público enfervorecido. “Visitar España era uno de nuestros sueños, y por fin lo hemos logrado”.

Los conciertos de Madrid están enmarcados en una gira de 88 fechas, que pasará por otras ciudades europeas como Bruselas, Múnich, Londres y París.