La activista Dolores Huerta falleció a los 96 años, dejando un legado que marcó la historia de los derechos laborales y civiles en Estados Unidos. Su familia confirmó la noticia el 28 de octubre de 2026. Durante más de siete décadas, Huerta dedicó su vida a defender a los trabajadores agrícolas, las mujeres y las comunidades migrantes, convirtiéndose en una figura fundamental de los movimientos sociales.
Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Huerta comenzó su camino como activista después de trabajar como maestra y observar las difíciles condiciones en las que vivían los hijos de los trabajadores del campo. En 1962, cofundó junto con César Chávez la organización que posteriormente se convertiría en el sindicato United Farm Workers, desde donde luchó por mejores salarios, atención médica y condiciones laborales más seguras para miles de familias.
Uno de sus mayores legados fue la frase “¡Sí se puede!”, que pronunció en 1972 durante una campaña para defender los derechos de los trabajadores agrícolas en Arizona. El lema se convirtió en un símbolo de perseverancia y unidad, y años después inspiró también el conocido “Yes, we can” de la campaña presidencial de Barack Obama. En 2012, Huerta recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, uno de los reconocimientos civiles más importantes de Estados Unidos, por su trayectoria y contribuciones a la sociedad.
En sus últimos años, Huerta continuó participando en causas relacionadas con los derechos de las mujeres, los inmigrantes y las comunidades históricamente marginadas. En marzo de 2026, también hizo públicas graves acusaciones de abuso sexual contra César Chávez, con quien había trabajado durante décadas, y explicó por qué había guardado silencio durante tanto tiempo. Su muerte deja una huella profunda en la historia del activismo, mientras su legado continúa inspirando a nuevas generaciones a defender la justicia y recordar que el cambio colectivo es posible.

