Cada vez más hombres están encontrando en los hobbies una vía de bienestar. Desde aprender a cocinar, tocar guitarra o armar legos, la tendencia apunta a que los varones se permitan disfrutar actividades sin presión de productividad.
Estudios recientes muestran que los hombres que dedican al menos 3 horas semanales a un pasatiempo son más felices, sociables y hasta tienen mejores relaciones. Además, les ayuda a gestionar estrés y conectar con otros. En tiempos donde la salud mental es prioridad, tener hobbies ya no es opcional: es autocuidado.
