Los suplementos hoy en día tienen cada vez más apariencia de dulces, y según los expertos, esto no es coincidencia.
A finales del año pasado, una agencia de relaciones públicas me presentó un producto de bienestar que, según su comunicado, “ofrecía un impulso de energía portátil y delicioso, elaborado con granos de café Kona cultivados en Hawái, cacao suave y guaraná”.
En pocas palabras: un dulce con guaraná.
Hoy en día, hay ositos de gomita con melatonina, masticables con colágeno, chocolates con hongos como el reishi y una avalancha de productos similares en el mercado. Tanto, que dentro de la industria ya se les conoce como “candyceuticals”: suplementos con formato de golosina. Incluso hay empresas dedicadas exclusivamente a este concepto, como Funtrition, que apuestan por la idea de que lo saludable también puede ser placentero al gusto.
Detrás de esta tendencia hay un mercado enorme. Un informe de ADM titulado “Science-backed gummy goodness” analiza el crecimiento de los suplementos en formato gomita y estima que para 2028 este segmento podría alcanzar los 48.5 mil millones de dólares, superando a las cápsulas y tabletas tradicionales.
Parte de este crecimiento se atribuye a los hábitos de consumo de generaciones más jóvenes. El reporte señala que los millennials y la Generación Z muestran una clara preferencia por las gomitas frente a los formatos tradicionales, e incluso una menor afinidad por las pastillas convencionales.
Y aquí surge un dato interesante: no solo prefieren las gomitas, sino que muchos reportan rechazo hacia las tabletas.
Esto lleva a una pregunta inevitable: si son adultos, ¿por qué están consumiendo vitaminas, creatina, B-12 o incluso suplementos de verduras como si fueran dulces?
El auge de los suplementos durante y después de la pandemia impulsó este mercado, mientras que las marcas han intensificado sus estrategias con productos más atractivos y formatos más “divertidos”. Sin embargo, también hay factores culturales más profundos detrás de este cambio.
En medio de todo este fenómeno de los “candyceuticals”, algunos especialistas en nutrición advierten que la línea entre suplemento y dulce se está volviendo cada vez más difusa.


