Diseñado para astronautas, este reloj elimina la corona tradicional y cuenta con certificación para futuras misiones espaciales comerciales.

Durante décadas, los relojes de aviación han sido la máxima expresión de la relojería instrumental. Diseñados para soportar vibraciones, cambios de presión y condiciones extremas, han acompañado a pilotos en prácticamente cualquier escenario imaginable. Sin embargo, el siguiente paso parecía inevitable: abandonar la atmósfera terrestre. Con el nuevo IWC Schaffhausen Reloj de Aviador Venturer Vertical Drive, la manufactura suiza presenta una pieza concebida desde cero para funcionar más allá de nuestro planeta.
Lo primero que llama la atención es que no tiene corona. En cualquier otro reloj esto sería impensable, pero en este caso responde a una necesidad real. Los astronautas utilizan guantes presurizados que dificultan manipular componentes pequeños, por lo que IWC desarrolló un sistema que permite controlar todas las funciones mediante un bisel giratorio pendiente de patente y un interruptor lateral que cambia entre los distintos modos de operación.
Un reloj pensado para astronautas, no para pilotos
Aunque la colección Pilot’s Watches es una de las más reconocidas dentro de la industria, IWC asegura que este modelo no es una adaptación de un reloj existente. La marca trabajó desde una hoja en blanco para crear una herramienta capaz de responder a las exigencias específicas de los vuelos espaciales tripulados.
El sistema denominado Vertical Drive transmite los movimientos del bisel a la mecánica interna del reloj. Gracias a ello es posible dar cuerda al movimiento, ajustar la hora local o modificar la hora de referencia de una misión sin necesidad de recurrir a una corona tradicional. Además, el mecanismo puede funcionar tanto mediante la masa oscilante automática como a través del accionamiento manual del bisel, algo especialmente relevante en entornos de microgravedad.
Otro detalle interesante es la forma en que muestra la hora. Además de la indicación convencional, incorpora una lectura en formato de 24 horas, una función particularmente útil para astronautas que pueden experimentar hasta 16 amaneceres y atardeceres durante una jornada orbital. En el espacio, mantener una referencia temporal constante resulta fundamental para coordinar periodos de trabajo, descanso y operaciones.

